Programas históricos humorísticos de la TV argentina

1959, La revista dislocada, Canal 7: Programa radial de sketches llevado a la pantalla, por su creador, Delfor Dicásolo. Fracasa en esta primera temporada en el aire, retornará dos años después. De éste programa surgen Carlos Balá, quien ya tenía antecedentes radiales y de Jorge Porcel, que hace su debut en él.

1960, Los trabajos de Marrone, canal 13: José Marrone encarna diferentes oficios, con libretos de Hugo Moser. Ya consagrado por entonces como una figura estelar del teatro de revistas, hace su ingreso en la televisión con un humor más apto para todo público.

1961, Viendo a Biondi, canal 13: Con Pepe Biondi autor de sus propios libretos, que luego quedaron a cargo de Golo y Guille, el programa alcanza picos de rating todavía no superados. Pepe Curdeles, abogado, jurisconsulto y manjapapeles, Narciso Bello y Pepe Galleta, “único guapo en camiseta”.Biondi llegó con un contrato de seis meses y se quedó para siempre.

1961, Telecómicos, canal 9: Programa de sketches creado por Aldo Camarotta. Juan Carlos Calabró encarnaría a El admirador, un sketch en el que un cholulo que aspira a entrar en “La trenza”, como llama al mundo del espectáculo, se encuentra con famosos. Sin saberlo aún, el cómico estaba gestando su personaje de EL Contra.

1961, Tato siempre en Domingo, Canal 9: Icono del humor político. Creación de Tato Bores, nombre artístico de Mauricio Borenzstein, sobre libros de César Bruto, seudónimo de Carlos Warnes. Vestía un frac, anteojos falsos de gruesa montura, peluca desflecada y un habano en la mano.

1963, Telecataplum, Canal 13: Cómicos uruguayos que revolucionaron el género con una apuesta a un humor novedoso, hecho de sutilezas y buen gusto. Integrado por: Enrique Almada, Gabriela Acher, Andrés Redondo, Berugo Carámbula y Ricardo Espalter. Su propuesta de sketches largos y llenos de matices, con situaciones ricas en ideas para desarrollar, se contrapone al tradicional sketch de personajes arquetípicos, de situación y remate. Son recordadas sus parodias de películas extranjeras con doblaje propio, a cargo de D´Angelo y las legendarias noches cultas, que presentaba Raimundo Soto. El grupo permanecerá unido y en el aire durante cinco temporadas. Posteriormente y con distintas formaciones en diversas épocas y canales llevarían a cabo: Jaujarana, Comicolor, Hupumorpo e Hiperhumor.

1963, Operación Ja Ja Canal 11: Este ciclo dio nacimiento a sketches y personajes que luego cobrarían vida propia. Claros ejemplos de ellos son Polémica en el bar (Crespi, Carella, Altavista y Porcel) y La Peluquería de Fidel, que luego con el reemplazo de Jorge Porcel por Fidel Pintos se transformaría en “La Peluquería de Don Mateo”. Son sus autores Gerardo y Hugo Sofovich y en su primer elenco figuran Marcos Zucker, Orlando Marconi, Rodolfo Crespi, Carlos Scazziota y Pepe Parada, entre otros. Un año después se incorporarían Alberto Olmedo, Javier Portales y María Rosa Fugazot. En sus tres décadas en el aire, aunque con intermitencias, desfilarían decenas de actores y cómicos. El título constituye la marca registrada de un formato humorístico basado en rutinas de repetición y complicidad con el espectador que, a través de sus numerosos ciclos cómicos, los hermanos Sofovich, juntos o separados ayudaron a construir.

1966, La Tuerca, Canal 13: Entre sus sketches más recordados habrá que citar al Polibomber, que encarna Osvaldo Pacheco junto a Nelly Láinez, una rara mezcla de policía y bombero que crea el mito de que el colectivo 60 lo lleva a uno a cualquier lado; al José Troncoso de Joe Rígoli, que se ve envuelto en kafkianas gestiones burocráticas para plantar un arbolito en la puerta de su casa y al célebre banco de los jubilados donde semanalmente se sientan Tincho Zabala, Guido Gorgatti, Vicente Rubino y Rafael Carret así como también al tintorero japonés del Pato Carret que se negaba a entregar cualquier prenda si no “tené boleta”. Completan su numeroso elenco: Gino Renni, Delfor Medina y Pepe Diaz Lastra, entre otros.

1968, Matrimonios y algo más, Canal 13: Programa humorístico creado y escrito por Hugo Móser. Bajo este título, que con cambios múltiples en su elenco conocería varia épocas televisivas, Móser instala un novedoso concepto para el medio. En una década en la que la televisión el humor es sinónimo de cómicos, Móser apunta al humor de los comediantes, de manera tal que en la mayoría de los convocados no se reconoce un pasado cómico. Y la fórmula funciona. EN su numeroso elenco original figuran: Atilio Marineli, Juan Carlos Dual, Olga Zubarry, Fernando Siro, Aída Luz, Enzo Viena, Elena Cruz, etc. Una eficaz mezcla hecha de sexo bajas calorías, picardía y relaciones matrimoniales abre un buen campo de temáticas seductoras. No debe olvidarse, para entender mejor el contexto, que son los años de fuerte censura de la dictadura de Onganía y la emergente época de oro de la picaresca cinematográfica seudopicante y en definitiva pacata, del tipo de “La cigarra no es un bicho” y “Hotel Alojamiento”. Algo muy semejante a lo que ocurriría años después, durante el Proceso, con el auge de las películas de Olmedo y Porcel.

1968, Balabasadas, Canal 13: Con Carlos Balá y libretos de Juan Carlos Calabró. Luego de conocer el éxito radial a fines de la década del 50 integrando un recordado trío junto a Marchesini y Locatti, y de encabezar algunos ciclos, el cómico logra su gran impacto televisivo con este programa de sketches por donde desfilan sus personajes. El suceso se vería acrecentado por su nutrida producción cinematográfica, de la que vale la pena recordar su serie de Canuto Cañete. El Soldado Balá , Balamicina (donde hicieron en 1962, sus primeras armas como autores los hermanos Sofovich), el Flequillo de Balá y el clan de Balá fueron los títulos que favorecieron su crecimiento televisivo en la década del 60. Años después, con el Show de Carlitos Balá, el cómico del eterno flequillo derivaría sus esfuerzos hacia el público infantil, acaparando la atención de toda una generación y dando nacimiento al inefable Chuoetómetro, en el que tantos niños se desprendieron para siempre de su adorado chupete.

1977, La vida en Calabroma, Canal 11: El programa, como Calabromas, habría de permanecer casi 10 años en el aire. Estructura de sketches donde se consolida el personaje de Renato (El Contra), y donde habrían de nacer, años después, Aníbal, un pelotazo en contra, con su infaltable Topolino para salir de “Rotation”, y Johnny Tolengo, un star musical de vestimenta tan extravagante como sus acrobáticos bailes que habría de llegar, incluso hasta el cine. Marcos Zucker, Constanza Maral, Jaimito Cohen y Catalina Speroni son algunos de los que lo acompañaron en su inicio.

1981, No toca Botón, Canal 11: Ciclo humorístico sobre libretos de Hugo Sofovich. EL programa albergará, en años posteriores, las que, a la postre, serían las últimas creaciones de Alberto Olmedo. El manosanta, Chiquito Reyes, Rogelio Roldán y el incomparable contrapunto entre Borges y Álvarez, junto a Javier Portales, serán los nombres del inolvidable legado de este grande de la comicidad. Legado al que se suma el Capitán Piluso, el mago Ucraniano, su caracterización de Tootsie, Rucucu, el dictador de Costa Pobre, el Yéneral González y tantos más. En sus primeros tres años Moria Casán es la contrafigura del cómico, mientras que Javier Portales, César Bertrand, Susana Traverso y Eddie Pequenino, entre otros completan su elenco. Sus dos últimas temporadas (86 y 87 por Canal 9), con el ingreso de Adriana Brodski, Beatriz Salomón, Silvia Pérez, Susana Romero y Adrián Martel, marcarán su apogeo.

1984, La mil y una de Sapag, Canal 9: El programa, que alcanzará grandes picos de rating, se basa en las trabajadas imitaciones del cómico. Personajes de la política, la cultura y el espectáculo como Roberto Galán, César Luis Menotti y Raúl Alfonsín, como sus caracterizaciones más logradas. Entre 1984 y 1987 Sapag vive su etapa artística más exitosa. Antes y después, su tarea, integrando diversos elencos cómicos, no alcanzó los niveles de popularidad que logró este ciclo.

1987, El mundo de Antonio Gasalla, ATC: EL desembarco de Antonio Gasalla a la televisión, un talento ya consagrado en el teatro y el mítico café concert, renueva el humor en la pantalla. El camino del teatro a la televisión lo había marcado su ex compañero de ruta Carlos Perciavalle. Acompañado por Juana Molina, Juan Acosta, Daniel Araoz, Norma Pons, entre otros, también será pionero en darle un espacio al mejor humor emergente del underground, con Humberto Tortonesse y Alejandro Urdapilleta; humor que desde aquí tendrá una posibilidad de acceso más fluida a la pantalla. Su galería de personajes, verdaderas composiciones actorales, son un muestrario ejemplar de observaciones humanas y sociales, tan agudas como ricas en matices. Soledad, la maestra, la empleada pública son resúmenes arquetípicos de tipos y personalidades absolutamente familiares.

1990, Peor es nada, Canal 13: Jorge Guinzburg, autor de los libros junto a Peni y Palomares y Horacio Fontova forman una pareja que encuentra en el trazo grueso, desprovisto de sutilezas, y en la parodia el registro humorístico que mejor les sienta. El reportaje de Guinzburg, con la presencia de Sonia, una mucama que encarna Fontova, quedará como símbolo del ciclo. Tan característicos serán la consabida pregunta por “la primera vez” como los piquitos que Sonia le arrancaba al invitado/a.

1991, Juana y sus hermanas, Canal 13: Juana Molina, independizada del elenco de Antonio Gasalla, donde ya había comenzado a brillar con luz propia, se pone al frente de su propio programa, dando vida a una serie de personajes antológicos. Sus creaciones de la exasperante coreana, la cosmetóloga y la conductora de televisión tan tonta como torpe son algunos ejemplos. Un humor que, históricamente, tuvo serias dificultades para insertarse no solo en la televisión sino en el espectáculo todo.

1994, Cha-Cha-Cha, Canal 2: Liderado por Alfredo Casero y siempre seguido por Fabio Alberti y Diego Capusotto. Siempre considerados transgresores y nunca acompañados por el rating. El programa dura hasta su levantamiento repentino en agosto de 1997, llegando a tener más reconocimiento cuando no estaba en el aire que cuando estaba. Los artistas principales que habían debutado en televisión lo hicieron para quedarse en ella definitivamente.

1999, Todo por dos pesos, canal 9: Los discípulos de Casero, Alberti y Capusotto se lanzan con vuelo propio al responder a una necesidad de la gente que los reclamaba. El programa rendía culto a lo simple y barato, como una kermese de cartón. El ciclo tuvo varios altibajos; Marcelo Tinelli les quita su apoyo y terminan en Canal 7 donde logran un Martín Fierro como mejor programa humorístico.

Fuente: Trabajo realizado por Carla Contento

 


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